Pica poquito pero pica

No hace mucho nos dio por imaginar la idea loca de montar un grupo de música clandestino, hacer canciones tontas donde podamos cantar lo que nos salga del coño.

Tendríamos una identidad secreta, como los principios de Gorillaz. 

Y las canciones se escucharían en las fiestas de las amiguis. 

Y de las amigas de nuestras amiguis. 

Y los amigos de las amigas de nuestras amiguis también las escucharían. 

Y nuestras canciones formarían parte de esos secretos que recorren la ciudad. 

Escapando de los lugares decentes.

De lo hegemónico de la cultura.

De las maneras patriarcales del arte, con sus festivales, sus proyectos y sus elitismos. 

Pero lo único que realmente nos hacía ilusión era la posibilidad de crear, la energía del acto en si. 

Primero ponernos a escribir y luego darle sonido y ritmo. Y por supuesto, lo que más nos emocionaba de todo, era no acabarlo nunca

Que maravillosa pontencialidad tiene lo inacabado, de hecho, tiene un continente entero de posibilidades. 

Y de ahí salió la primera cancioncilla.

Y nos reímos un montón.

Se llama: La candidiasis también puede ser una canción

Y todo esto nos hizo recordar algo de lo que habíamos hablado mucho el año pasado con Apunta, Dispara y Muere, un grupo amoroso que surgió de un taller. 

En esas maravillosas tardes, hablábamos de la deriva, de ir a la deriva, en ese hacer sin necesidad de llegar a un lugar concreto, solo quedarnos en el gesto y su posibilidad. Con la energía transformadora del momento, para habitar lo cotidiano y quedarnos allí, en la incertidumbre

A la deriva, decíamos, podemos disfrutar de lo más mundano y ritualista del acto creativo, aquello que está desprovisto de intenciones. 

Foto de un caballo

Recuerdo que hablábamos de la fuerza de un garabato. De la foto inválida, de la tira de prueba, de todas esas imágenes, los retales, que no merecen un marco pero te atraviesan el corazón, y como no puedes dejar de mirarlas, las cuelgas en la nevera, paradigma de la cotidianidad ¡Cuánto arte hay en nuestras neveras!

El arte se encuentra en todo aquello que no sirve para nada, pues está en un limbo, en el camino hacia un lugar, sin llegar todavía. Como ese escrito intenso, corto y a ratos ilegible que surge de un brote de pena, del desamor o del deseo.  

Y en esa tesitura, proponemos un encuentro para mostrar esas imágenes que algún festival rechazó, la que no ganó el premio, aquello que nos encanta pero está guardado en un cajón. Todos esos escritos, dibujos, imágenes, acciones que contienen la pulsión, esas pequeñas y grandes potencialidades, pero que se encuentran, maravillosamente a la deriva. 

Si te apetece compartirlo entre todes, te esperamos el Miércoles 17 de Junio de 2026 a las 18:00h en La Perversa.